Érase una vez, ¿estas dónde deberías?

¿Qué puede hacer por ti el coaching terapéutico?

 
Esta mañana he compartido café con dos amigas y en un momento de la conversación una de ellas se ha arrancado con un cuento, he creído que era muy interesante y lo quiero compartir.

Érase una vez, en un país lejano había una cría de camello con su madre y en un momento dado este le pregunto;
– Mama ¿por qué tenemos estas patas tan grandes y pesadas?
La madre mira con ojos tiernos a su cría y le responde;
– Cariño nosotros los camellos tenemos estas patas tan grandes y pesadas para poder andar por las arenas del desierto, gracias a estas patas podemos seguir avanzando sin perder la estabilidad.
El pequeño camello asintió lo que su madre le decía, pero al cabo de un rato el pequeño volvió a preguntar;
– Mama ¿y por qué tenemos esta joroba tan grande y pesada en la espalda?
La madre lo miro y le explico;
– Nosotros los camellos tenemos esta joroba grande y pesada en la espalda para tener reservas de agua y esto nos ayuda a sobrevivir cuando tenemos que caminar durante muchos días por el desierto.
La cría volvió a asentir. Pero transcurridos unos minutos este volvió a preguntar;
– Mama ¿y por qué nosotros tenemos estas pestañas tan largas?
La madre lo miro y con mucha paciencia y cariño le contesto;
– Nosotros los camellos tenemos las pestañas tan largas para protegernos de la arena del desierto, así aunque haya mucho viento que levante la arena nosotros podemos continuar el camino.

El pequeño parecía estar satisfecho y se fue a jugar. Al cabo de un rato el pequeño volvió y…
– Mama, a ver si lo he entendido bien, tenemos estas patas tan grandes y pesadas para poder mantenernos y caminar grandes trayectos sobre la arena del desierto.
– Sí -respondió la madre-
– Además tenemos esta joroba grande y pesada en la espalda como depósito de agua para no quedarnos sin reservas cuando cruzamos largas travesías en el desierto.
– Así es -volvió a decir la madre-
– Y también tenemos estas grandes pestañas para protegernos de la arena del desierto y así poder seguir avanzando.
– Muy bien, veo que lo has entendido.
– ¿Mama?
– ¿Si?
– Entonces lo que no entiendo es… ¿porque vivimos en un zoo?

Dando un enfoque diferente haces las cosas difíciles más fáciles.

By | 2017-03-02T12:09:15+00:00 septiembre 12, 2014|Blog, En la consulta|0 Comments

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