Reinventarse. Hay que salir de la zona de confort.

¿Zona de confort? ¡Yo lo que quiero es crear mi propia empresa!

Además de todas las ayudas técnicas que nos ofrece Borja en De parado a empresario (desde aquí, gracias), es también muy importante tener en cuenta que es lo que hace tan difícil dar el primer paso.

La mayoría de veces, el causante es el miedo: el miedo al fracaso, miedo a lo desconocido, miedo a no ser capaz, miedo a…, Empecemos por la palabra fracaso, ¿que te parece si la cambias por “resultado no deseado”? Esto te ayudara a reenfocar el camino hacia tu objetivo, en vez de quedarte en el victimismo.

En segundo lugar están los valores y creencias limitadoras, estas van normalmente cogidas de la mano. Me explico, si desde tu infancia no has hecho otra cosa que oír de tus seres queridos, profesores, amigos… que eres un desastre, que nunca lograrás nada en la vida, que lo bueno solo le sucede a un tipo de gente, y claro, tú no perteneces a ese grupo. Consigue que al final te lo acabes creyendo y en vez de ser tu mismo, seas la persona que han creado los demás. En vez de “parecer” te conviertes en un “ser”; parezco incapaz Vs. soy incapaz; parezco torpe Vs. soy torpe; parezco idiota Vs. soy idiota… y así todo los adjetivos que se te ocurran. El verbo “parecer” da pie al cambio y a la evolución, en cambio el verbo “ser” no da pie a nada, ya que se convierte en una sentencia. Te vendrán a la mente frases como: “Yo soy así”, “Esto es así y no hay más que hablar”, “Las cosas siempre han sido así”, “Tu padre ya era así”…

Es mucho más difícil cambiar algo que ya es que algo que parece ¿estarás de acuerdo conmigo, no? Pues bien, esto es lo que termina convirtiéndose en la zona de confort, aunque el nombre da pie a creer que uno tiene que estar muy a gustito dentro de esta zona, esto no es así, lo que quiere decir la zona de confort, es ni más ni menos, la zona de lo conocido, de lo seguro, de lo rutinario.

El «ya me esta bien», aunque no pare de quejarme, y de soñar con lo que me gustaría que fuese. Y todo se queda reducido a eso, quiero montar mi empresa pero no soy capaz, no puedo, no sirvo, no tengo el dinero, no tengo la formación necesaria… (excusas y más excusas para no moverte de tu zona de confort) y por si fuera poco a esta vocecita interna se le añaden la de nuestros padres, familiares, amigos y vecinos, pero… ¿en qué estás pensado? Tal y como están las cosas, lo mejor es colocarte en un trabajo fijo, esto es para gente mas preparada, tu no has nacido para mandar… Si, realmente muy motivadoras, así cualquiera se anima a montarse por su cuenta.

Salir de esta zona de confort implica arriesgarse a salir a lo desconocido y esto, claro está, da miedo. El primer paso es superar los miedos, tener claro qué creencias y valores están siendo ahora limitadores para poder conseguir tu objetivo, montar tu empresa. ¿Y cómo se hace esto?
Hay que saber diferenciar si tienes un pensamiento rígido, esto sería pensar en “yo soy así”, o si tienes un pensamiento flexible, esto sería pensar en “yo me comporto, yo hago, yo siento”. Una vez estés situado, si perteneces al segundo grupo podemos continuar, pero si perteneces al primero, estaría bien que cuestionases que hay de positivo para ti en este pensamiento y si te está siendo útil. Tomate tu tiempo y ten presente que estamos convencidos de ser de una manera determinada y nos parece imposible cambiar.

Ahora entra en juego el segundo paso, lo que se conoce por reinventarse, que no significa convertirse en otra persona, sino sacar lo mejor de cada uno. Para lograr esto hay que tener claro quien soy o quien he sido hasta ahora, lo que se conoce por identidad impostora, esta domina tres aspectos fundamentales que paso a describir de forma breve; el foco de atención que dice si quieres reinventarte, enfócate en lo que quieres y deja de enfocarte en lo que temes o dejas de querer. En este caso, enfócate en tu proyecto y deja de escuchar esas vocecitas. El lenguaje, fíjate como te expresas y que palabras utilizas, estas se convierten en condicionantes. En este caso, cambia el fracaso por un resultado no deseado, cambia el no puedo, no sirvo por un si puedo si sirvo. Y por último tu cuerpo, sé consciente de qué postura adoptas, esta marca nuestras emociones y nuestra actitud. En este caso, no dejes que tu cuerpo adopte la postura de derrota, de miedo, de huida, sino todo lo contrario, si sientes a través de tu cuerpo que ya tienes tu propia empresa ¿tendrías la misma pose?

Ahora sí, el último paso. ¿Qué tengo qué cambiar para crear mi propia empresa? ¿Cómo lo puedo cambiar? ¿Qué necesito para hacerla realidad? ¿Es ecológico? una vez respondas a estas preguntas, pasamos a la acción:
Tomamos conciencia y ponemos los cinco sentidos, teniendo en cuenta la definición de la palabra empresa: “Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo.” Creer que es posible. ¿Quién puede ayudarme? ¿Cuál es mi referente? Quién antes que yo lo ha conseguido.

Lo que encontramos fuera de nuestra zona de confort son: aventuras, potencial inexplorado, oportunidades, aprendizaje, descubrimientos, transformación. Y en este caso las herramientas para poder lograr nuestro sueño. ¿Entonces a que estas esperando? ¡Adelante, pruébalo!

Si quieres, te puedo aportar mi última salida de mi zona de confort. El jueves de la semana pasada asistí al webinar de Borja, este comento lo de sus post invitados, y pensé ¡Que genial! Sí, era genial para los demás, pero no para mi. ¿Qué podría aportar a un blog como este, se escapa de mi target, mayoritariamente mujeres y la temática nada que ver? Aquí estaba yo dando rienda suelta a mis excusas para no moverme de mi zona de confort. Pues bien, me atreví y saque el morro fuera, le mande un texto a Borja y este me pidió que lo readaptara, buff, no fue suficiente con sacar el morro, así que le envíe lo que acabáis de leer, esta es mi ultima aventura fuera de mi zona de confort, gracias a esto ahora mi zona de confort es más grande. Y espero que siga creciendo. Gracias.

By | 2017-03-02T12:09:48+00:00 Julio 3, 2013|Artículos, Blog|0 Comments

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