Estamos criando “bobos”

¿Qué puede hacer por ti el coaching terapéutico?

Conversación entre dos señoras que se encuentran en el autobús un lunes por la mañana.

– Holaaa, cuánto tiempo sin coincidir.
– Sí, es verdad.
– Haces cara de cansada.
– Lo estoy, jajaja.
– Es verdad ¿quién no lo esta?
– Ya sabes con los niños, el trabajo, la casa…
– Es cierto es agotador y eso que es lunes, jajaja.
– Por cierto ¿qué tal los niños? Hace tiempo que no los veo.
– A mi Jaime no lo reconocerías desde que lleva barba parece otro.

¿¿¿Niño, barba??? deje de leer y empece a interesarme por la conversación.

– Sí, seguramente, a esta edad cambian mucho. ¿Cómo les va?
– Muy bien, muy atareados, pero son incapaces de echar una mano.
– El mio igual, ¡es terrible! yo no se que le pasa a la juventud de hoy en día, cuándo nosotras éramos jóvenes esto no pasaba.

¿Barba? ¿Jóvenes? ¿No estaban hablando de niños? Aquí empece a tener más que curiosidad.

– El mio si no lo levanto por la mañana llegaría tarde al trabajo, es incapaz de salir de la cama si no lo despierto y claro como va tan justo, casi no le da tiempo a desayunar, y eso que se lo tengo todo preparado, para eso me levanto una hora antes.

¿Niños? ¿Jóvenes?¿Barba? ¿Trabajo? No entiendo nada.

– El mío, aun no he abierto la puerta cuando llego por la noche del trabajo, que me dice que tiene hambre y qué, que le preparo para cenar, si no se lo hago yo, solo se alimenta de patatas fritas. ¡Este chico!
– Y claro luego deja preparada la comida.
– Sí, porque sino ni comen.
– Claro y a esa hora, estoy muerta, pero es lo que toca.
– Eso no me molesta tanto como que le apetezca algo para cenar que no haya en casa, ala vuelve a calzarte y a salir a ver si hay suerte y el “paqui” no ha cerrado, no se el tuyo pero el mío se pone de un humor si no hay de lo que le apetece.
– Tranquila el mío es igual, la niña es más comprensible.
– Yo ya le digo que podría ayudar un poco, qué ya tiene una edad pero claro esta tan cansado que si no le hago la cama, le recojo la habitación, ni le lavo y  plancho la ropa… viviría en el caos más absoluto.

Estoy en la fase de tirarme de los pelos, pero… ¿se estarán escuchando? por favor , me puede la curiosidad, que alguna diga la edad, de los “niños”.

– Que ganas de que se vayan de casa.
– Jajaja, yo también, pero a este ritmo cumplirán cuarenta y aun estarán en casa. Jajaja
– Sí, no quiero ni pensarlo. Imaginate ahora mi Luis tiene 29, me quedan unos cuantos. Jajaja

¡¡¡Sí, lo dijo, 29 años!!! Reconozco que me podía la curiosidad. Dios, no me extraña que luego pase lo que pasa, ¿cómo es posible? ¡Pero no se dan cuenta qué están criando “bobos”!

– Jajaja.
– Bueno, esta es mi parada, nos vemos.
– Adios , hasta la próxima.

Dando un enfoque diferente haces las cosas difíciles más fáciles.

By | 2017-03-02T12:09:22+00:00 Marzo 24, 2014|Blog, En la consulta|0 Comments

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