Érase una vez, la importancia del tiempo y a que lo dedicamos.

¿Qué puede hacer por ti el coaching terapéutico?

– Montse, no sé cómo lo hacen las otras madres.
– ¿A qué te refieres?
– Es imposible, no llego.
– ¿Adónde no llegas?
– Soy incapaz de tener la casa perfecta, estar por mi marido, cuidar a los niños, ser buena en mi trabajo, tener tiempo para mis amigas, tiempo para cuidarme…
– Ya veo, te voy a contar un cuento.

Érase una vez, en un país lejano…todos los aldeanos estaban reunidos en la plaza mayor del pueblo expectantes, hoy era el gran día, hoy bajaba de las montañas el gran sabio.
– Hoy os quiero hablar sobre la importancia del tiempo y a que lo dedicamos. Para ello, voy a enseñaros un juego -dijo el sabio-.
Este, enseño un gran recipiente transparente que coloco sobre la mesa frente a él. Luego sacó unas rocas del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una dentro de él. – Estas rocas son las cosas importantes como la familia, los hijos, la salud, los amigos, el amor, cosas que te apasionan. Son cosas que, aunque perdiéramos el resto y nada más nos quedase estas, vuestras vidas estarían llenas.
Cuando el recipiente estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó a los aldeanos.
– ¿Está lleno el recipiente?
– Todos a la vez dijeron ¡Sí!
– ¿Estáis seguros? -pregunto el sabio-
– Sí, volvieron a responder.
El sabio, enseño unas piedras más pequeñas que las rocas, y las echó dentro del recipiente. Estas son las otras cosas que nos importan, como el trabajo, la casa, el coche… Después lo movió para que estas se acomodasen en el espacio que quedaba vacío entre las grandes.
– ¿Está lleno el recipiente? -Una vez más, el sabio preguntó-
– Ahora sí, respondieron a la vez.
– ¿Estáis seguros? -pregunto el sabio-
– Sí, volvieron a responder.
Esta vez el sabio saco un recipiente lleno de arena y empezó a echarlo dentro del recipiente. Esta arena representa el resto de las pequeñas cosas. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas.
– ¿Está lleno este jarro? -volvió a preguntar-
– Ahora sí, respondieron a la vez.
– ¿Estáis seguros? -pregunto el sabio-
– Sí, volvieron a responder.
El sabio los miro a todos, guardo silencio y… bajo el asombro de los asistentes sacó una jarra llena de agua y la echó dentro del recipiente, hasta que estuvo lleno hasta el borde mismo. Cuando terminó los miro y preguntó: ¿Cual creéis que es la enseñanza de esta pequeña demostración?
Uno de los aldeanos contesto:
– La enseñanza es que no importa como de llena esté tu vida, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas.
– ¡No! replicó el sabio, esa no es la enseñanza.
– La enseñanza es que si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento.

Dando un enfoque diferente haces las cosas difíciles más fáciles.

By | 2017-03-02T12:09:16+00:00 Julio 11, 2014|autoestima, Blog, En la consulta|0 Comments

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