¿Cuándo es el mejor momento para que te dejen?

¿Qué puede hacer por ti el coaching terapéutico?

Durante un taller…
– A mi hermana la ha dejado su pareja después de 7 años y solo ha necesitado 15 minutos para hacerlo, sin más explicaciones.
– … -silencio-
– ¿Ahora? Ahora la deja cuándo todo esta tan mal, ahora no es el momento, tendría que esperar.
– ¿Esperar?
– Sí.
– ¿Esperar a qué?
– A qué las cosas estén mejor.
– ¿Y eso cuándo será?
– En la primavera.
– ¿Tú crees?
– Evidentemente, que falta de consideración, ahora no es un buen momento, esto la ha destrozado.
– ¿Y vosotras qué opináis? -me dirijo al resto de asistentes-
– Yo creo que nunca es buen momento para que te dejen. -responde la primera-
– Yo opino igual que ella se podía haber esperado a que las cosas estuvieran mejor. -responde otra-
– ¿La ha dejado en 15 minutos? Será mal nacido, todos los hombres son iguales. -añade una tercera-
– ¿Todos, todos, todos los hombres son iguales?
– Si -dicen dos a la vez-
– No, todos no -contestan tres más-
– La verdad, da la sensación de que la mayoría son iguales -se suman el resto-
– Si os pregunto ¿cuándo es el mejor momento para que un hombre te deje?
– Si lo quieres ¡nunca! -risas generalizadas-
– La verdad, es una pregunta difícil, pero yo prefiero que cuánto antes mejor ¿para qué alargar algo que ya no es?
– Es verdad, yo opino lo mismo si no me quiere y ya no quiere estar conmigo, cuanto antes pase el mal trago mejor.
– Pues yo no estoy de acuerdo. Hay que luchar por la relación.
– ¿Luchar?
– Sí claro. En esta vida hay que luchar por lo que uno quiere.
– Ya, pero cuando un hombre te deja, ya se lo ha pensado mucho antes y no hay nada que arreglar. Ni por lo que luchar. -añade otra-
– Es terrible cuando te dejan, no se lo deseo a nadie, tu crees que todo esta tan bien y de golpe zasss, te lo dejan caer.
– ¿De verdad crees que todo está bien y te enteras de qué las cosas están mal en ese mismo momento?
– No te lo crees ni tú. -añaden varias a la vez-
– No, en serio, a veces una es la última en enterarse de que las cosas van mal.
– Aquí hay un problema ¿no?
– Desde luego, las relaciones son cosa de dos y si va mal para uno, el otro se resiente, es inevitable. -añaden-
– Entonces llegados a este punto, repito la pregunta ¿cuándo es el mejor momento para que un hombre te deje?
– Yo creo que el mejor momento para que te deje tú pareja, por muy doloroso que pueda ser es cuándo éste no quiera estar más contigo. -después de un silencio, la mayoría asiente-
– Montse ¿cuál es la respuesta correcta?
– No hay respuesta correcta, esto depende de cada persona, pero es importante saber las consecuencias de cada forma de pensar, y ser consecuente con lo que se pide.
– No te entiendo.
– Bien, tomemos como ejemplo lo que comentabas tú, -dirijo mi mirada a la primera que ha intervenido con la historia de su hermana-
– Sí.
– Tú crees que lo que le ha pasado a tu hermana es terrible, que no es el momento.
– ¡Exacto!
– Bien, supongamos que él no la deja ahora, porque es un mal momento y espera a que las cosas estén bien, y llega el día en que ya las cosas están para poder dejarla. ¿Que es lo qué ocurre?
– Montse si espera a que todo este bien, después de lo que le ha costado, no es una putada que te deje, vuelve a hundirte -añade otra-
– Sí. -responden varias a la vez-
– Además durante todo ese tiempo, ¿qué se supone qué pasa?
– ¿A qué te refieres?
– ¿Cómo se supone que se comporta él?
– Pues con normalidad ¿no? -preguntan varias-
– ¡Con normalidad, pero que dices!
– ¿Cómo quieres qué se comporte?
– No lo se ¿pero con normalidad?
– ¿En qué quedamos?
– Quieres decir que seguirán acostándose juntos, diciéndole que la quiere ¿y todo eso?
– Sí, claro.
– ¡Eso es de mal nacido!
– Entonces explícame ¿cómo pretendes que no le diga nada cuándo las cosas van mal, que espere a que las cosas estén bien, sin que ella se de cuenta de cómo están las cosas?
– ¡Pero eso es terrible! Es muy doloroso, ¿cómo pueden hacer ver que no pasa nada, qué te hagan el amor, qué te digan que te quieren si están esperando para decirte que se termino, cuándo ya no sienten nada. ¡no lo entiendo!
– A esto me refería con lo de ser conscientes de las consecuencias de lo que pedimos.

Dando un enfoque diferente haces las cosas difíciles más fáciles.

By | 2017-03-02T12:09:26+00:00 febrero 13, 2014|Blog, En la consulta|0 Comments

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