Va de amigas II

¿Qué puede hacer por ti el coaching terapéutico?

– En la sesión anterior, llegamos a la conclusión que tu cambio de conducta -me dirijo a I- estaban provocados porque D utilizaba comentarios tuyos fuera de contexto. ¿Es así?
– Sí. – Responden ambas a la vez-
– Y esto hace que te hayas distanciado y que estés más hermética.
-I -Sí.
– Perfecto, también aclaramos que D te quiere y se alegra cuando te pasan cosas buenas, aunque se siente con el derecho o obligación de protegerte o de decirte lo que piensa. ¿voy bien?
– I – Sí, pero…
– ¿Pero?
– I – No estoy de acuerdo.
– Esta bien, esta bien, no se trataba de que estuvieras de acuerdo o no solo estaba situando donde nos quedamos en la sesión anterior. Ahora entraremos en el tema.
– I – Vale.
– Bien ¿cómo ha ido la semana?
– D – Yo le estuve dando muchas vueltas.
– ¿Puedes compartirlo con nosotras?
– D – Sí, claro. Entiendo un poco mejor lo que le pasa a I, y entiendo sus motivos, pero no dejo de pensar que para eso son las amigas. Si yo le digo que me encanta su marido, la estoy engañando y por otro lado si le digo que es un desgraciado le estoy haciendo daño y no la quiero. No se, estoy hecha un lio.
– Es comprensible, lo aclararemos más tarde ¿y tú? -me dirijo ahora a I- ¿qué tal la semana?
– I- Yo no he podido dejar de pensar que ella, tan siquiera se diera cuenta de que yo me había enfadado antes del verano, la verdad no lo entiendo ¿cómo no se ha podido dar cuenta?
– De acuerdo, sea como sea, la sesión anterior no os ha dejado indiferentes a ninguna de las dos.
– No. – Responden las dos.-
– Perfecto, pues empecemos. ¿Por donde queréis empezar?
– D – A mi me gustaría que empezáramos por mi, es decir por lo que he comentado antes. ¿Si os parece?
– Perfecto, ¿la duda es qué debe hacer o no una amiga de verdad?
-D – ¡Exacto!
-I – Es fácil, una amiga de verdad te escucha y te apoya cuando estas mal y se alegra cuando estas bien.
– D -Ya, claro, pues para mi esto no es así.
– I – Ya, ya se como es para ti. Tú solo sabes refregar en la cara las cosas malas a tus amigas.
– Vale, vale, calma, quiero que tengáis en cuenta que de lo que se trata es de ser constructivas no destructivas. ¿Si? Es decir, si seguís por ahí, esto no acabará bien y no creo que hayáis venido para eso. ¿Podéis recordarme cual fue el motivo de venir a la consulta?
– D -Sí claro, tienes razón, perdona. El motivo era al menos por mi parte, que quiero volver a tener la misma relación que tenia antes con I.
– I – Igual qué yo… pero… ¡es que me saca de quicio!
– Ok, poco a poco. I recuerda, constructivo no destructivo. Es tan fácil como, plantearse ¿esta actitud me acerca a mi objetivo o me aleja de él?
– I – Esta bien.
– D – Montse, ¿quién tiene razón?
– Uy, uyuy… no se trata de quien tiene o no razón, si no de que para cada una es su razón.
– I – Así no llegaremos a ningún sitio.
– Esto esta bien.
– I – ¿El qué?
– Tener claro que tal y como estáis no llegareis a ningún sitio.
– D- Vale entonces.
– Recopilemos, las dos estáis aquí porque queréis que la relación sea igual que antes ¿Qué ha hecho que la relación haya sido tan buena durante tantos años?
– I- la amistad.
-D- Sí, exacto.
– ¿Las dos opináis lo mismo?
– Sí. -Responden las dos a la vez-
– Perfecto, ¿entonces dónde esta el problema? ¿Por qué ahora es tan importante decir quien tiene razón en su definición de amistad? Si hasta ahora os a servido a las dos.
-D – ¡Ostras! Es cierto
– I – Sí, parecemos criás.
– Bien, de todas formas tenemos claro que ahora a ocurrido algo que hasta ahora no había pasado antes ¿no?
– D – No exactamente, Montse, nos conocemos desde hace mucho tiempo y hemos tenido algún que otro problemilla.
– I – Sí, lo normal entre amigas.
– ¿Lo normal?
– I – Sí.
– Vale ¿Y cómo lo solucionabais?
– D- Ya veo a donde quieres ir a parar, deja que piense…
– I. Si, te acuerdas aquella vez, que estuvimos enfadadas durante un mes sin hablarnos.
– D- Jajaja, si es verdad. Es que te pasaste.
– I- Sí, la verdad,
– D- Al final ¿cómo lo arreglamos? Ahora qué pienso no me pediste disculpas.
– I- Si lo que me faltaba anda ya.
– Bien este es el tono que estaba buscando. ¿Qué tal?
– Muy bien. – Responden a la vez-
– Entonces ¿Qué ha hecho que ahora no sea sí?
– … -Silencio, se miran sin saber que decir-
– Lo enfocare de otra manera ¿seguís pensando, sintiendo lo mismo que cuando habéis llegado?
– D -Yo estoy más relajada y quizás ya no estoy tan… no se cómo decirlo. No lo doy por perdido. ¡Sí eso es! Me había olvidado que de mayores enredos hemos salido.
– I- Jajaja es cierto.
– Perfecto.
– I- La verdad, me parece todo menos grave.
– Perfecto, de todas formas estaría bien que hablarais un poco más del tema para poder llegar a aclarar los conceptos, esos que tanto te preocupaban a ti D sobre la amistad. Si necesitáis ayuda y queréis volver a consulta, estaré encantada.

Continuará…

Dando un enfoque diferente haces las cosas difíciles más fáciles.

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By | 2017-03-02T12:09:32+00:00 Noviembre 25, 2013|Blog, En la consulta|0 Comments

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