No reconozco a mi hija II

¿Qué puede hacer por ti el coaching terapéutico?

– Bien en la sesión anterior nos quedamos en…
– Hablamos sobre mi hija.
– ¿Sobre tu hija?
– Sí, sobre mi hija y su relación conmigo.
– ¿Estas segura?
– Sí, ¿no?
No sé, por lo que yo recuerdo hablamos sobre ti, y sobre tu relación con tu hija.
– Es lo mismo que he dicho yo.
– ¿Seguro? A mí no me lo parece, ¿vemos la diferencia?
– Si por favor, yo no la veo.
– Según tú, estuvimos hablando de tu hija y de su relación contigo, bien ahora fíjate en como lo digo yo, estuvimos hablando de ti y de tu relación con tu hija.
– Mmm…-se toma su tiempo- ¡Ya veo! en la primera o sea la que he dicho yo, yo me quedo fuera o algo así ¿no?
– Silencio.
– Y en la segunda, la que has dicho tú, estoy centrándome en mí, ¡sí ya lo tengo! Sería como un de fuera a dentro o un de dentro hacia fuera ¿verdad?
– Muy bien, ¿ahora ves la diferencia?, ves la importancia de las palabras y de la forma de expresarnos.
– Sí, ¡es increíble!, parece lo mismo pero no lo es, no, no lo es.
– Entonces… de quién es el problema, mejor aún quien sabe que tiene un problema y está aquí para solucionarlo?
– Yo.
– Perfecto. Ahora sí, si no recuerdo mal nos quedamos con una pregunta tuya en el aire, recuerdas.
– Sí, te pregunte o me pregunte a mí misma en voz alta – Soy yo la que permite a m i hija que se comporte así ¿verdad?…y si ya sé que siempre hace lo mismo… ¿por qué sigo actuando yo también de la misma manera?
– Perfecto, y ¿has reflexionado sobre el tema?
– La verdad sí, todos los días.

Continuará…

Dando un enfoque diferente haces las cosas difíciles más fáciles.

By | 2013-10-21T13:27:09+00:00 julio 15, 2013|Blog, En la consulta|0 Comments

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