Familia política III

¿Qué puede hacer por ti el coaching terapéutico?

– En la última sesión me decías…
– Cuándo se acerca el día o sé que hemos quedado es cuando empiezo a sentirme mal, empiezo a ponerme mas irritable y acabo chillando.
– Sí, exacto.
– Si te parece me gustaría hacer un repaso:
– A mi pregunta de, ¿por qué la relación con ellos se ha convertido en algo imposible? Tu respuesta fue, porque te hacen sentir muy mal.
– A mi pregunta de, ¿Cómo te hacen sentir? Me respondes, más irritada y esto hace que chilles.
– Y a mi pregunta de, ¿Cuáles son los motivos por los que te acabas enfadando? El motivo es que te hacen sentir que estas en un segundo plano.
– ¿Correcto?
– Sí.
– El objetivo era si no me equivoco que pudieras dejar de sentirte tan mal cuando tienes que ir a ver a tu familia política y además quisieras dejar de enfadarte por ello. ¿Voy bien?
– Sí.
– Perfecto, ¿cómo estas?
– Un poco mejor, pero…
– ¿Pero…?
– ¿Te puedo preguntar una cosa?
– Sí, claro.
– El otro día, cuando yo te dije que la culpa era de mis suegros y de mis cuñadas…
– ¿Sí?
– Tu me contestaste que no lo veías tan claro.
– Exacto.
– Entonces yo pensé que querías decir que la culpa era mía. Y me dijiste que tampoco. Entonces ¿de quién es la culpa?
– ¿Necesitas un culpable?
– ¿…?
– Lo que yo quise decir es que cuando la relación con otra persona no es del todo lo satisfactoria que queremos, no es una cuestión de culpa sino de responsabilidad y de que ambas tienen su parte de responsabilidad. No digo que a 50, 50 sino que cada una tiene su parte.
– Si yo te pregunto ¿qué parte de responsabilidad crees que tienes tú en que la relación este así? ¿Qué me dirías?
– Siempre tengo que ser yo la que intente arreglar las cosas ¡no es justo!
– ¿Quién es la que esta sentada delante de mi? ¿quién es la que ha pedido hora? Yo no veo por ningún lado ni a tus cuñadas ni a tus suegros, la que tiene el problema eres tú. ¿no?
– Sí. -Dice a regañadientes-
– ¿Quieres qué sea justo o quieres llevarte bien con ellos? Son dos cosas distintas.
– Ya veo… la verdad me gustaría las dos. Pero si tengo que elegir… me quedo con la de llevarme bien.
– Ok. Pues te vuelvo a replantear la pregunta ¿qué parte de responsabilidad crees que tienes tú en que la relación este así?
– Mmm… -se toma su tiempo para pensar- creo que podría decirles lo que me molesta. Pero no creo que eso les gustase mucho, a lo mejor lo empeoro.
– De momento no se trata de lo que les vas o no a decir, solo de que te des cuenta de cuál es tu parte de responsabilidad.
– ¡Ha vale! – Respira aliviada y continua- en primer lugar, darme cuenta de lo que me molesta. Entender por qué lo hacen así. No dar por hecho de que lo hacen para fastidiarme. Dejar de irritarme y sobretodo dejar de chillar.
– Muy bien, ¿se te ocurre algo más?
– Creo que me dejo una importante, darme cuenta de que no lo hacen solo conmigo sino que son así lo hacen siempre con todo el mundo, es su forma de ser.
– ¿Eso quiere decir que no se puede cambiar?
– No, eso quiere decir que si yo no les digo que eso me molesta o que si no les pido que lo hagan de otra manera, ellos no tienen porque darse cuenta de que me están molestando. ¿no?
– ¡Exacto! Esa sería su parte de responsabilidad ¿lo ves?

Dando un enfoque diferente haces las cosas difíciles más fáciles.

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By | 2017-03-02T12:09:33+00:00 Noviembre 11, 2013|Blog, En la consulta|0 Comments

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